sexta-feira, 16 de setembro de 2011

Ayer, hoy, siempre.

Cuando hice la Facultad de Teología (FTBP), uno de los temas fue el hebreo bíblico (que es diferente del hebreo contemporáneo). Algo que es muy diferente entre el hebreo y las lenguas portuguesa y castellana es la cuestión del tiempo. Vea a continuación de este extracto de Luiz Sayão extraído de la página (la traducción y adaptación es mía) http://escoladeprofetas.net/index.php?option=com_content&task=view&id=44&Itemid=9 en 13/09/11:

"Estamos muy familiarizados con la idea del tiempo verbal en las lenguas portuguesa y hispánica. Dividimos todo en presente, pasado y futuro. Para muchos resulta sorprendente descubrir que lo que caracteriza el verbo en el hebreo no es sobre todo el tiempo del verbo, pero el modo de acción. Lo más importante es si la acción ha terminado o no. En muchos pasajes bíblicos sólo el contexto determinará si el verbo debe traducirse en el futuro, en el presente o en el pasado."

Impresióname pensar en las posibles traducciones para el texto a seguir:

“Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros.” Êxodo 3:14

Yo era lo que era.
Yo he sido lo que soy.
Yo era lo que voy a ser.
Yo soy lo que era.
Yo soy lo que voy a ser.
Yo voy a ser lo que era.
Yo voy a ser lo que voy a ser.

Hay una cantidad de otras posibles traducciones, pero el significado y las verdades del texto no lo sufren alteraciones. Por lo tanto, podemos tomar de este texto mucho más del que lo que vemos en una única lectura.
La primera riqueza encontrada aquí es la inmutabilidad de Dios. El siempre es el mismo.
El no sufre alteraciones. Mañana será lo que es hoy y lo que era ayer. Será, después de pasados un millón de años lo que era un millón de años antes.

El hecho de ser siempre lo mismo revélanos otra riqueza: su eternidad; Es inmutable en su eternidad (siempre existió y siempre lo ha de ser). Es eterno en su inmutabilidad (siempre existirá como ya lo es y como siempre era).

Otro punto es su autosuficiencia. "Yo soy lo que soy". Me basto en mí mismo. La omnipotencia de Dios también es inherente a esta declaración. No necesita una descripción detallada de su persona. Él lo es y punto final. Es lo que es y esto es suficiente. No le falta nada.

Seguro, podemos continuar a meditar sobre este texto y encontrar  “dracmas perdidas” aquí o "tesoros ocultos". Y, sin duda, lo haré en otra oportunidad. Por ahora mi doy por satisfecho en decir que Dios es el mismo ayer, hoy y siempre.


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